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  • Maury Rios

Los juicios perjudican siempre, te pido que no juzgues…

Actualizado: may 11



En algún lado leí que los “Juicios de valor, son solo evaluaciones u opiniones acerca de algo o alguien, elaboradas a partir de percepciones personales y subjetivas, por lo que se expresan más sobre quién los emite que sobre la persona o cosa juzgada. Justamente esa frase final es la que me llevó a escribir esto, y es que es totalmente cierto, ¿no te parece?


Cuando emitimos un juicio sobre alguien estamos 100% pensando en: que haríamos nosotros en ese lugar, porque debe o no actuar de tal o cual forma, que debe hacer o decir en ese caso, ¿te has puesto a pensar quienes somos nosotros para juzgar a esa persona? ¿es acaso que nosotros somos los dueños de la verdad? ¿Quién ha pautado tales o cuales normas, actitudes, formas de vestir, de pensar de hablar? ¿sabemos lo que le está ocurriendo a esa persona en este momento como para emitir un juicio correcto?


Te aseguro que todas las respuestas tuyas fueron la misma: un NO rotundo…


Antes de ponerme a escribir del tema, investigué un poco y encontré que una persona llena de "prejuicios", fruto de la ignorancia o falta de conocimiento sobre la personas juzgada, crea juicios u opiniones acerca de una persona sin conocerla, la juzga sólo con ver alguna característica como su sexo, edad, color de piel, etnia, religión, entre otros. Encontré además cosas como que el juzgar a los demás resulta un hábito común en personas frustradas, intolerantes, resistentes a cambios y con poca apertura cultural.


No te asustes, resulta que no todos los que juzgamos tenemos esas características de arriba…

No me considero intolerante, ni frustrada y mucho menos alguien que se resiste a los cambios ¡Hello! He tenido un millón de cambios en mi vida y hasta ahora no me ha ido nada mal, entonces ¿por qué resistirme? Pero te confieso que parte de mi vida juzgué a las personas sólo conociendo mi parte de la historia.


Ahora vivo en una lucha interna constante para no emitir juicios de valor, cada vez que alguien me comenta y da pie a criticar a otro yo apretó el freno y pienso “¿Por qué esta persona hizo o dijo eso? ¿En qué estaría pensando? O ¿Qué le estaría pasando que lo llevo a eso?, no quisiera juzgarla sin antes saber todo el contexto”.


Créeme, es un tema que recientemente me he dedicado a ponerle mucho cuidado, he sido víctima de juicios infundados tantas veces en mi vida que finalmente me doy cuenta que tendríamos un mundo totalmente diferente, si aprendiéramos si quiera a preguntar o a escuchar al otro antes de lanzar una ofensiva sin derecho a replica. A veces pareciera que tuviera problemas al hablar, pues en medio de una conversación que insinúa o avecina un juicio sobre alguien suelo pensar mucho lo que voy a decir y como lo voy a decir, literalmente hago largas pausas tratando de pensar en razones positivas que llevaron a esa persona a actuar de esa forma, si no la encuentro, trato de pensar posibles escenarios diferentes por los que eso ocurrió de esa forma, adicionalmente, trato de no hacerlo personal, aunque sea una conversación entre familia, suelo no involucrar mis sentimientos dentro de los comentarios sobre acciones de otras personas.


Realmente creer en estas 8 razones me han ayudado a no juzgar a los demás, te las dejo aquí:

  1. Piensa antes de actuar: no te dejes llevar por las apariencias, ni por presentimientos (esos son tus percepciones). Has un stop y analiza la situación, tienes la información completa y detallada de ambos lados como para juzgar?

  2. Nadie es perfecto: vive y deja vivir dicen por ahí… practica la tolerancia, todos nos equivocamos, somos humanos y de eso se trata la vida.

  3. Todos somos diferentes: cada uno de nosotros tenemos algo que nos diferencia y todos, absolutamente todos merecemos respeto. Que a ti no te guste algo no significa que eso es malo o bueno.

  4. Mírate a ti mismo: analiza tu conducta, en la noche intenta tomarte unos minutos para reflexionar sobre lo que tu hiciste, en todos los sentidos, te darás cuenta que tu tampoco eres perfecta y además tienes derecho a equivocarte, pero sobre todo a que no mereces ser juzgada por eso.

  5. Amate: cuando te amas, te aceptas y crees en ti, tanto que logras desarrollar una mayor compasión hacia ti y hacia los demás, las personas felices no atacan a los demás, simplemente no les hace falta.

  6. Mantén tu mente abierta te ayudará a construir pensamientos positivos y constructivos y no destructivos.

  7. Que tu premisa sea actuar desde el amor, te ayudará recordando que juzgar puede hacer mucho daño, hieres sentimientos, sumas problemas y adicionas estrés innecesario y nunca merecido.

  8. No siempre eres dueña de la verdad, las cosas suceden por muchas causas y muchas veces no sabes ni la mitad de la historia.


Al punto que quiero llegar es justamente que caigamos en cuenta de que no está bien criticar, apuntar o hablar de alguien sin conocer todo su mundo, y la verdad es que es casi imposible conocer el mundo completo de alguien, así que mi recomendación es simplemente, no juzgues… piénsalo bien antes de hablar.

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