Gracias, gracias, gracias...!

Actualizado: abr 27


Aprovechando la temporada del año en el que no sólo se da gracias en Estados Unidos, sino que hoy día algunos países y personas también celebramos “Thanksgivings”, se me ocurrió hablar un poco de cómo veo yo, desde hace muchísimos años, la forma de agradecer lo que sucede y ahora se está convirtiendo en una clase de “nueva religión” añadiéndole la palabra “resiliencia” que, aunque lleva tiempo en el vocabulario con esta Pandemia se ha convertido en el ideal de persona que “debemos ser”.


Resulta que siempre me he visto como una persona con un alto nivel de Resiliencia, la prueba está en que llevo tatuada esa palabra a un costado de mi cuerpo desde febrero o marzo de este año 2020, cuando apenas estaba empezando el COVID en este lado del mundo.

Los Resilientes tenemos la capacidad de afrontar las adversidades de una forma positiva, capaces de ver más allá de la situación y convertirla siempre en una oportunidad para: aprender y crecer.

Quiere decir que como tal, los resilientes podemos controlar la mayoría de nuestras emociones, cuando algo se nos escapa de las manos sabemos que es imposible controlar todas las situaciones e inmediatamente aprendemos a lidiar con la incertidumbre y logramos sentirnos cómodos aun cuando no tengamos el control. En resumen, todo se centra en saber guiar y cambiar tus emociones en el momento en el que no puedes cambiar la realidad de lo que te está ocurriendo.

Ahora, ¿qué tal si a todo esto le agregó la parte espiritual?


Pues bien, algunos muy pero muy allegados a mí reconocen qué aunque fui bautizada bajo el catolicismos, tengo mi propia forma de rezar y de agradecer por todo lo que he sido bendecida. Sin ánimos de entrar en una discusión sobre qué o cuál religión es la que cuenta la verdad, te puedo decir que coincido con algunas, más no había encontrado aquella que realmente me identificara, para ese entonces, simplemente agradecía y rezaba a Dios en donde estuviera.

Hoy día se ha formado una especie de “nueva creencia o religión” en la que se enfoca básicamente en la capacidad o poder que tiene cada individuo para lograr lo que quiere o necesita simplemente cambiando algunos malos hábitos, creencias, percepciones y egos, transformándolos en aprendizaje y agradecimiento por todo aquello que por “derecho divino nos corresponde”, además de eso, aquellas personas que la están impulsando afirma la importancia que tiene el dar siempre las gracias por todo lo que te sucede en la vida ya sea bueno o malo, tal es así que para ellos lo “malo” no existe, sino más bien es algo qué pasa para darnos una lección, algo que debemos aprender para poder avanzar al siguiente nivel de la vida.

Ambos conceptos para mi son tan similares que es muy probable que sean la razón por la cual coincido con esa nueva onda de que nosotros somos tanto “protagonistas” como “escritores” de nuestra propia historia.

En medio de todo lo que me ha ocurrido este año, he aprendido que todo pasa por algo y para algo, no tengo la menor duda de eso, y además he fortalecido la manera de transformar mis pensamientos y de ver lo que ocurre de una forma positiva, dando siempre gracias tres veces por aquello que pasó y confiando en que, como escritora de mi historia no sólo tengo la capacidad de hacerla realidad, sino que también puedo lograr que sea una vida plena, feliz, próspera, amorosa, llena de Salud y de personas maravillosas con quienes compartirla.

Aún estoy en aprendizaje, en crecimiento e intentando avanzar algunos niveles más antes de poderte contar más detalles de mi historia para darte mejores ejemplos de cómo realmente cambiando hábitos de pensamiento y con palabras positivas podemos tener nuestro “happy ending”, pero te puedo asegurar que estoy muy cerca de lograrlo, por lo que tan pronto avance este nivel comenzaré a soltar “historias de la(mi) vida real” para que entiendas un poco mejor a lo que voy con este blog.






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